DIEZ AÑOS DE RIESGO Y BÚSQUEDA DE TALENTO

IBAFF X, EL DÉCIMO ASALTO

“Reconocer y aceptar hasta sus últimas consecuencias la energía del corazón.
Seguir su huella. El movimiento, el viaje, es inherente a todo lo vivo”. (Ibn Arabí)

Empieza el combate más difícil. Además, ¿sabes una cosa? He decidido no tirarme en el quinto… La velada da comienzo. Nos acercamos al cine nerviosos, es un momento crítico. Sudamos, el corazón se acelera muchísimo, nos sentamos, suena la campana y la multitud enmudece cuando comienza el primer asalto y se apagan las luces.

Lanzamos el primer impacto, esquivamos, nos cubrimos y recibimos golpes; porque el cine no sólo se contempla, a veces huele, se siente, duele, es capaz de estremecer y despierta los sentidos. Algo que consiguen las propuestas de aquellos cineastas que superan cada asalto y se detienen sin tirar la toalla, haciéndonos reflexionar con películas que hablan de superación, muerte, pasión, dolor o redención. El cine en sí es un proceso catalizador, un choque de guantes en el que los puñetazos son profundos, fuertes y rápidos, porque vivimos en un mundo industrializado y acelerado que nos obliga a seguir en el cuadrilátero.

La propuesta de esta décima edición del Festival Internacional de Cine de Murcia IBAFF –que se celebrará del 1 al 10 de marzo en la Filmoteca Regional– ha sido concebida para ayudarnos a hacer un alto en el camino, a detenernos el tiempo suficiente para observar y reflexionar porque muchas veces hemos peleado contra nuestra sombra, y la sombra ha ganado. Así, el espectador podrá asomarse a través de la pantalla al alma de sus protagonistas que no deja de ser la suya. Pues, en realidad, todos tenemos las mismas inquietudes y los mismos anhelos.

La selección de largometrajes y cortometrajes del IBAFF X se ha realizado con honestidad. Sin que interfieran motivos externos para satisfacer un calendario, una necesidad del público o una tendencia que, en todo caso, se desconoce pues nadie sabe lo que busca la audiencia. No nos hemos dejado convencer: “Tienes que llegar hasta el quinto asalto. Ni uno más ni uno menos. Luego te tiras con estilo. Eso es lo pactado”. Nuestra programación extiende los brazos, sin pretensiones de ser la campeona del mundo, pero con la fuerza suficiente para aguantar hasta el final, sin tirarnos a la lona. Eso no. No hemos intentado transmitir lo que nos emociona de manera personal porque el cine, como cualquierotro arte, es la expresión del sentimiento humano y no hay una receta mejor que otra ni una fórmula del éxito concreta. El cine da golpes cruciales, nos provoca aturdimiento y nos ayuda a mantener la guardia bien cerrada; es una experiencia colectiva –armada en ocasiones con relatos necesarios, fieles a la realidad, que transmiten lucha, esperanza o cambio– que nos sirve como catarsis para enfrentarnos a la vida real.

En el IBAFF X nos aventuraremos de nuevo a explorar los territorios más fecundos de la geografía cinematográfica, espacios en los que las fronteras se diluyen y sólo queda lugar para la libertad creativa. Experimentar otras maneras de entender el cine, porque esa ha sido siempre nuestra aventura, y a pesar de estar una década con y para el público de Murcia, seguimos siendo niños que quieren jugar, explorar otros límites... saltarlos y seguir peleando. Mantenernos ahí, de pie, intentando construir un universo del que carece la gris cotidianidad de lo diario. O, tal vez, simplemente pasa desapercibido.

Lo hacemos un año más con una programación en la que resalta el contenido de sus historias y el modo de narrarlas. Un cine que nos muestra pequeñas realidades que ocurren en el interior de la Historia con mayúsculas. Con directores y directoras que, a través de sus películas, nos enseñan hechos insignificantes llevados a cabo por individuos que nunca protagonizarán la historia oficial, pero que luchan e intentan cambiar lo que les rodea aún cometiendo errores al hacerlo. Personas con alma y fuerza suficiente que trabajan y asumen la responsabilidad de su oficio con un enorme compromiso para hacer entender al espectador las claves que explican los comportamientos de sus personajes obligándoles a reflexionar sobre realidades cotidianas.

Creadores que se levantan una y otra vez ante la feroz crítica. Como en un combate de boxeo. La relación entre pugilismo y cine está presente desde los inicios del séptimo arte. Ron Howard, Mark Robson, John Huston, Clint Eastwood, Martin Scorsese, Robert Wise, Jim Sheridan, José Luis Cuerda, Mario Camus, Daniel Cebrián, Pedro L. Ramírez... han dado lugar a algunas de las grandes cimas del celuloide con el boxeo como telón de fondo. Su relación va más allá de la mera recreación del deporte en la pantalla. El cine no deja de ser una lucha en la que el arte, la creatividad y el talento deben aguantar los asaltos de la crítica, el presupuesto y la incomprensión del público.

Decía Billy Wilder que “el cine es una pelea donde un talento peso pluma debe encajar los golpes de pesos pesados como el productor, la actriz protagonista, la actriz estrella, el representante de los actores, el dueño del estudio, el guionista, el director de fotografía y el gancho imparable de su mujer al llegar del rodaje”. Una profesión, la del director, solitaria y dura. La lucha del talento y de la fe en un proyecto contra la indiferencia de aquellos que se sientan en la butaca. “El talento es mantenerse en pie tras 10 rounds contra lo que los demás puedan opinar de ti”, sentenció Orson Welles. Ciudadano Kane, Blade Runner, Qué bello es vivir o Toro Salvaje son sólo algunos ejemplos de películas que fueron vapuleadas por la crítica y fracasaron en taquilla pero acabaron convirtiéndose en obras maestras.

Ante esas circunstancias, y especialmente en una industria tan maltratada institucional y socialmente como es el cine español, las herramientas de apoyo que premien la lucha contra la indiferencia y la falta de riesgo se tornan esenciales. Herramientas que funcionen como apósitos, como reconstituyentes, para los creadores de este país resultando una ayuda imprescindible para seguir en pie contra los golpes del conformismo y el discurso cultural dominante. El IBAFF, un festival abierto durante 10 años al riesgo y al descubrimiento de talento, quiere seguir siendo esa tirita que minimice las heridas que la creatividad y la valentía puedan sufrir. Un pequeño gesto que sumado a muchos otros deberían permitir que en este país se pueda seguir en la brecha, a la vanguardia de un arte que debe ser un instrumento de cambio y disrupción social y cultural.

Un décimo asalto que no es otra cosa que el décimo aniversario del IBAFF. Un homenaje a su aspiración a mecenas de la libertad, a generador de un espacio de creación, un cuadrilátero en forma de pantalla, donde los cineastas –independientemente de su procedencia, su escuela o su forma de entender el arte o la belleza– puedan mostrar sus proyectos, manteniéndose en pie contra los ganchos de la crítica, los golpes bajos de la incomprensión social y los crochet del tradicionalismo más pacato.

Jesús de la Peña
Director del IBAFF X

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