Lucrecia Martel

Si se trata de presentar alegaciones contra las verdades establecidas, de cuestionar taxonomías que parecen inmutables, nadie mejor para representar esta tentativa que Lucrecia Martel. La realizadora argentina (Salta, 1966) es una cineasta de la impugnación, una creadora rebelde e inconformista que no duda en afirmar que la propia “realidad es una arbitrariedad y si de algo hay que estar prevenido es de lo que se naturaliza, de lo que se da por bueno. La realidad es una construcción y, por tanto, debemos discutirla. Toda naturalización, hasta la de la propia naturaleza, es peligrosa. Lo que se vuelve natural se vuelve incontestable, inmutable. Y ahí es donde perecemos” (*) Tal vez por eso, su cine tiene la capacidad de convertir lo cotidiano en misterioso: el tratamiento del sonido y del es- pacio, su concepción de la oralidad o su manera de representar el deseo nos sumergen en un universo intransferible, sin parangón en la cinematografía contemporánea.

La tensión entre formatos, novedades, estilos y géneros que este año se reflejará en el programa del IBAFF es, también, el origen de nuestro Premio Honorífico 2018. Aunque, recientemente, su obra se ha podido ver por casi todo el país con motivo del estreno de Zama (2017), contar con el grueso de la filmografía de Lucrecia Martel en el IBAFF era fundamental. Principalmente, porque la cineasta argentina jamás parece conformarse con lo conseguido y siempre busca ahondar en aspectos del cine que la mayoría de realizadores despachan como una mera formalidad. Su estudio y su trabajo sobre el sonido en sus películas, dan fe de ello. Su presencia, además, entronca de manera directa con una de las grandes voluntades del festival: la de abrir debates. Sus interesantes opiniones sobre el mundo de la ficción televisiva y la inclusión de series de televisión en un festival cinematográfico no buscan la provocación gratuita, sino establecer una discusión sobre qué está sucediendo con ambas formas audiovisuales y si la convivencia entre ambas puede ser pacífica o solo se dirime en términos de conquista (o, yendo más allá, también cabe preguntarse hasta que punto un feliz hermanamiento es posible). Por todo ello, además de por el incuestionable valor de una obra inconformista, en permanente búsqueda, la figura de la directora de Salta es una de las grandes apuestas de este IBAFF 9.

(*) Extracto de la entrevista realizada por Luís Martínez para El Mundo el 18/01/18/

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